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La Mancha y las Circlesongs de Bobby McFerrin.

60358822 Domingo. Las 9:30 de la mañana. Conduzco bajo una lluvia suave pero pertinaz, insistente. Disfruto de la suavidad de la marcha. El vehículo se desliza como sin tocar la carretera bien asfaltada pese a ser una comarcal. No subo de 80. No tengo prisa. Kilómetros y kilómetros de carreteras dibujadas con tiralíneas. Infinitos paisajes de la Mancha que se disuelven en la niebla. Miríadas de cepas perfectamente alineadas sobre la tierra roja. Tras un cambio de rasante y la única curva del recorrido el paisaje cambia y las viñas se transforman en almendros en flor. La blancura de los árboles se confunde con la de las nubes. En el CD del coche suena “Circlesongs” de Bobby McFerrin.

Música con raíces en áfrica, repetitiva, obsesiva, casi cataléptica. No hay instrumentos, ni falta que hacen. No se nota su falta. La voz humana consigue todos los registros. Coros y melodía… ritmo y percusión…

Los paisajes muy abiertos, con horizontes lejanos, paradójicamente invitan a mirarse hacia adentro, a la soledad y al encuentro con uno mismo. Circlesongs es la música adecuada. El ritmo que marcan las voces y a veces las palmas invita a moverse, pero su estructura, más que circular, en espiral, te conduce hacia tu interior. Al autoanálisis, a tu yo mas íntimo.

Circlesongs es lo que no debes perderte de Bobby McFerrin.

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La carretera – Cormac McCarthy

Cormac McCarthy - La CarreteraEn un mundo asolado por una terrible catástrofe que se adivina con origen en una guerra nuclear, donde el sol hace años que no atraviesa las nubes de ceniza, los pocos seres humanos que han sobrevivido luchan entre ellos por algo tan sencillo como comer.

Con ese fondo, un padre y un hijo viajan por una carretera llevando todas sus pertenencias en un carrito de un supermercado. Es un viaje desesperanzado, sin objetivo, solo importa moverse, solo importa encontrar comida, solo importa ir hacia el sur, buscar el calor.

El lector acompaña a los protagonistas en este viaje, sin llegar a creerse que no haya nada mas que ceniza. Esperando secretamente que tras un recodo de la carretera, al volver una página, se produzca un mínimo suceso que indique que hay una razón para la esperanza. Sin embargo, esa razón la llevan con ellos durante todo el peregrinaje. El fuego que llevan dentro es el amor que los une.

Una novela angustiosa muy bien narrada y que mantiene el interés. El desenlace, que no desvelaré aquí, me parece que no está completamente a la altura, pero es aceptable. Me parecen magistrales los pequeños diálogos entre padre e hijo, casi con monosílabos, sin llegar a formar frases, palabras sueltas que son suficientes para esa comunicación entre esas dos personas de las que no se nos da ni los nombres.